domingo, 9 de septiembre de 2012

Bendecido para bendecir

“Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; Si no que pedirá cada mujer a su vecina y a su huésped alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas;
y despojareis a Egipto”.
Éxodo 3:21-22
¿Para qué Dios los bendijo? Para que después en el desierto le edificasen un tabernáculo. Ellos llevaron tanto oro y tanta plata para edificar la casa de Dios. Hoy el templo de Dios es la iglesia, y con nuestras finanzas debemos sustentar la extensión del evangelio. Por eso usted no puede resignarse a tener sólo lo suficiente para vivir.
No se ponga mal por nada. Descubra que usted es una persona de pacto, y establezca en su vida los pasos de los planes financieros de Dios. Eso requiere disciplina, determinación, diligencia. Porque la prosperidad de Dios no es igual que el gordo de navidad, ni el bingo o la lotería. Es establecer la mente de Cristo, renovar nuestra vida, afirmar los principios espirituales dentro de nuestro ser, renovar la mentalidad. En su mentalidad ya no puede aceptar la enfermedad, la escasez; no tiene que aceptar la deuda o el fracaso. No piense que ya se le pasó el tiempo. Si usted le da una oportunidad a Dios, Dios quiere hacer un gran milagro. El pueblo de Dios le dio una oportunidad en la vida de ellos y Dios los sacó a la libertad, pero no los sacó con las manos vacías, los prosperó.
Cada vez que usted estudia la palabra de Dios, su fe crecerá. Estos ejemplos le dan la pauta que si Dios lo hizo una vez, lo puede hacer otra vez, y esta vez con usted. Déle una oportunidad a Dios y Dios lo hará en su vida.
Si usted renueva su mente, llegará al punto donde operará la fe mucho más allá del miedo, mucho más allá de la sospecha. Porque Dios obra con libertad donde hay fe. Y para eso son los principios de la palabra de Dios, para aplicar cada cosa en nuestra vida y crecer en nuestra fe. Desarrolle en su vida interior una visión mental de una persona próspera. Véase bien vestido en los pensamientos, véase comiendo bien, yendo a buenos lugares, repartiendo bendiciones. Van a llegar las temporadas donde usted le va a llevar alimentos a los familiares, le va a regalar ropa a sus seres queridos. Comience a verse dentro de una casa más linda, más hermosa, en un lugar más digno para usted y para sus hijos. Si usted lo comienza a hacer desde su interior, va a cambiar el ambiente de su familia, juntos vamos a cambiar el ambiente de la ciudad, y juntos vamos a cambiar el ambiente de nuestro país.
Oración: Padre, Tú nos has destinado a la abundancia, ayúdanos a crecer en revelación y sabiduría para ser buenos distribuidores de tus bendiciones. En el nombre de Jesús. Amén.
Por. Rev. Juan O. Crudo.